martes, 26 de mayo de 2009

¿CÓMO DEJO EL CIGARRO?


Existen numerosos tratamientos para dejar de fumar. Desde aquellos basados en el reemplazo de la nicotina, hasta terapias alternativas tipo hipnosis, o tratamientos farmacológicos para adicciones severas. La eficacia de uno u otro dependerá de la predisposición que tengas a dejar de fumar.

Aquí te dejamos unos tips que te ayudarán a dar ese gran paso:

  • Fija una fecha para dejar el tabaco por completo.
  • Cuando sientas deseos de fumar ponte algo saludable en la boca, tipo zanahoria, apio o una ramita de menta.
  • Mantente en actividad. Pasea, escucha música, lee revistas o libros, llama a los amigos...
  • Hasta que no estés preparado, no vayas a sitios donde haya muchos fumadores, tales como bares o discotecas.
  • Si vas a cenar a un restaurante, pide mesa en la zona de no fumadores.
  • Toma mucha agua, zumos naturales, frutas y verduras para depurar tu organismo.
  • Descansa al menos ocho horas al día.
  • Pide ayuda a los que te rodean. Que no te ofrezcan cigarrillos y eviten fumar en tu presencia.
  • Si la dependencia es muy grande, consulta con tu médico. Él te indicará el mejor tratamiento para combatir esta adicción.

Enlaces de interés:

http://www.larepublica.com.pe/content/view/238886/

http://mujer.terra.es/muj/articulo/html/mu29669.htm

DÍA MUNDIAL SIN TABACO


Fumar un cigarrillo puede ser un hábito social, una forma de calmar la ansiedad o una actitud que puede resultar muy sexy en ciertas ocasiones. Sin embargo, el consumo de tabaco es sumamente nocivo.

En el Perú, cerca de 9 mil personas mueren al año, a consecuencia de enfermedades producidas por el consumo de tabaco, según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los niños y jóvenes expuestos al humo de tabaco padecen infecciones respiratorias (bronquitis, neumonía y asma). La exposición de mujeres no fumadoras al humo de tabaco ajeno, durante el embarazo puede causar disminución del crecimiento del bebé, nacimientos prematuros y hasta abortos.

Este hábito resulta tan peligroso por el conjunto de sustancias que acompañan al fumador: alquitranes (responsables de cánceres como por ejemplo de riñón, vejiga, páncreas, pulmón etc.), monóxido de carbono (causante de diversas enfermedades cardiovasculares), y finalmente la nicotina (responsable de la adicción). De hecho, tras analizar con un cierto detalle el humo del tabaco, se han encontrado más de 2000 sustancias tóxicas, o altamente tóxicas, incluyendo monóxido de carbono, cianuro, compuestos con un cierto nivel de radiación, alquitranes, etc.

En 1989, la Asamblea Mundial de la Salud designó al 31 de mayo como el Día Mundial Sin Tabaco (DMST), para alentar a los fumadores a dejar de fumar y para incrementar el conocimiento del público sobre el impacto que tiene el tabaco en la salud.
Enlaces de interés:

jueves, 21 de mayo de 2009

¿Sabías que la lactancia materna hace que los niños sean más resistentes al estrés?


Un grupo de investigadores afirma que la lactancia materna también podría favorecer a los bebés para que en un futuro sean mucho más resistentes a sufrir estrés.

Para llegar a esta conclusión los investigadores estudiaron a 9.000 niños nacidos en el Reino Unido en el año 1970, realizando un seguimiento sobre su vida y evolución.

Se recopilaron datos a través del personal sanitario y los informes médicos de la época para conocer aspectos sobre el nacimiento de cada uno, se consultó a los profesores que los educaron y finalmente se conocieron aspectos importantes que marcaron la vida de cada individuo a través de sus progenitores, como podía ser la posible separación de los padres cuando el niño era todavía pequeño, o sea, todo aquello que puede condicionar el estado de ansiedad de los niños.

El conjunto de datos permitió conocer que aquellos niños que habían sido amamantados presentaban un nivel de ansiedad mucho menor que aquellos que no se alimentaron con la leche materna.

El contacto entre madre e hijo a través de la lactancia favorece que los niños sufran menos ansiedad y estrés.

¿Los niños se estresan?


El estrés es una respuesta a cualquier situación que genera un cambio emocional o físico negativo o ambos. En pequeñas cantidades, el estrés es bueno, ya que puede motivar y ayudar a la gente a ser más productiva; sin embargo, el exceso de estrés puede interferir con la vida, las actividades y la salud de las personas. El estrés puede afectar la forma como las personas piensan, actúan y sienten.
El estrés puede deberse a circunstancias tanto internas como externas, por ejemplo a la estructura genética de la persona, al medio ambiente, a la conducta, a los pensamientos o a una situación de vida.

Es difícil pensar que los niños pueden sufrir de estrés. Pensamos que para ellos todo es juego y diversión pero en la realidad, los niños realmente se estresan.

Causas:
Hay experiencias que siempre resultan estresantes para un niño, cualquiera sea su edad, como los conflictos familiares, la muerte de un ser querido, el divorcio de los padres, los cambios escolares, o las situaciones violentas o traumáticas dentro de la comunidad. Sin embargo, hay determinadas experiencias de acuerdo con cada edad que pueden intensificar el estrés.

  • En la primera infancia, estar sin la persona que lo cuida, ir a la escuela o vivir situaciones extrañas pueden provocar malestar.
  • Más adelante en la infancia, puede agudizarse el estrés como consecuencia del aumento de las exigencias escolares y de la presión de los compañeros.
  • Los adolescentes pueden sentir más estrés a causa de factores sociales, relaciones amorosas y la necesidad de tener éxito.

También es importante destacar que aun las experiencias aparentemente positivas pueden provocar estrés en los niños, como el nacimiento de un hermano, la graduación escolar o sobresalir por un logro personal.

Principales síntomas:

  • Síntomas físicos: los más importantes son dolor de cabeza, molestia estomacal, problemas para dormir, pesadillas, una mayor tendencia a mojar la cama o una clara disminución de apetito.
  • Síntomas emocionales: ansiedad, preocupaciones, incapacidad de relajarse, miedo a la oscuridad, a estar solo o a la muerte; aferrarse al adulto, rabia, llanto o gimoteo, incapacidad para controlar sus emociones, comportamiento agresivo, regresión a comportamientos típicos de etapas anteriores del desarrollo, o ser reacio a participar en actividades familiares o escolares.

¿Qué pueden hacer los padres?

  • Darle al niño un hogar seguro, familiar, firme y confiable.
  • Ser selectivo con los programas de televisión que observan los niños pequeños (incluyendo los noticieros) que puedan producir miedos y ansiedad.
  • Pasar ratos tranquilos y relajados con el niño.
  • Alentar al niño a hacer preguntas.
  • Alentar al niño a expresar sus inquietudes, preocupaciones y miedos. Escucharlo sin criticarlo.
  • Fortalecer los sentimientos de autoestima del niño, utilizar estimulación y afecto, tratar de involucrarlo en situaciones en las que pueda tener éxito.
  • Tratar de utilizar recompensas y estímulos positivos en lugar de castigo.
  • Darle oportunidades de hacer elecciones y de tener algún control sobre su vida. Esto es de particular importancia, ya que la investigación demuestra que cuanto más sienten las personas que tienen control sobre una situación, mejor será su respuesta al estrés.
  • Estimular la actividad física.
  • Conocer las situaciones y acontecimientos que son estresantes para los niños, como las experiencias nuevas, miedo a los resultados impredecibles, sensaciones no placenteras, necesidades o deseos no satisfechos y pérdidas.
  • Reconocer los signos de estrés no resuelto en el niño.
  • Mantener al niño informado de cambios necesarios y anticipados como cambios en el trabajo o mudanzas.
  • Buscar ayuda o asesoría profesional cuando los signos de estrés no disminuyan ni desaparezcan normalmente.